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LIDERAZO, ¿ALGO TAN COMPLICADO DE ENTENDER?

Hace unas semanas llamaron la atención las palabras del profesor Jorge Rosales respecto al gran amor del historiador por el Perú. "Él descubría lo peruano en las manifestaciones más simples de su proceso histórico: raza, comida, bebida, postres, música, vestido, pintura, habitación, danzas, literatura, religiosidad,...". Y, asimismo, su gran optimismo por el futuro del país, tanto así que afirmaba "Sueño con lo que siempre pensé y enseñé. Sueño con un Perú justo, ordenado, unido, honesto, solvente, trabajador, sano, fuerte, grande y feliz. Esos son mis sueños, no tengo pesadillas".

Nosotros, ¿podremos soñar y pensar en un Perú como lo esperaba Don José Antonio del Busto? Esos son los sueños que debe tener un líder. Esta palabra se menciona y escucha por todos lados. Hay múltiples teorías y libros al respecto, debates, cursos y seminarios que tratan de analizar el tema. Sin embargo, es algo que no logramos entre los directivos, en su mayoría, de empresas públicas o privadas; ni entre nuestras autoridades regionales, locales y comunales y, porqué no decirlo, falta hasta en nuestro propio ámbito familiar y personal.

¿Por qué cuesta tanto encontrar a personas capaces de asumir un liderazgo? ¿Qué se entiende por liderazgo en general y por líder en particular? Estamos rodeados de gente con mando y autoridad, pero realmente ¿son líderes?

Las diversas teorías coinciden en sostener que un líder es una persona íntegra, que persigue, con tenacidad y convencimiento, ideales que generan entusiasmo y adhesión en otros. Alcanzar esos ideales, metas o ese buen fin, significa cuestionar lo que se ha venido haciendo, cuestionar la costumbre y luchar contra el hábito -en la mayoría de los casos, negativo-. Para ello, se requiere de valentía y audacia; romper con el statu quo no es fácil. No basta con ser crítico o simple observador, hay que tener un plan para llegar a la situación deseada, una visión que enganche a otros para conseguirla y fomentar una inquietud por alcanzar algo mejor. Además, preparación para conocer realmente la situación que se enfrenta y para generar alternativas; pero, sobre todo, requiere de una gran dosis de perseverancia en la actuación, es decir, de mucho trabajo.

Estamos en un sistema en el que prima la obtención de bienes materiales para beneficio individual; además, es una prueba de éxito y si se logra sin demasiado esfuerzo, mucho mejor. Así, será muy difícil lograr los cambios que necesitamos y necesitan nuestras comunidades para desarrollar. Se requiere de un esfuerzo mucho mayor para cambiar esta situación. Serán muy pocos los que se arriesguen a cambiar, y si nadie lo hace, solo veremos la vida pasar sin hacer nada o solo criticando y no llegaremos a ninguna parte ni podremos crear un futuro mejor. Hay que luchar contra esa apatía. Renunciar no es fácil, "ganarse el pleito", tampoco. Sin embargo, debemos inculcar valores en nuestros niños, jóvenes y, en nosotros mismos, como integridad, estudio, trabajo y desapego a lo material, entre otros; ser capaz de desarrollar nuevas habilidades interpersonales que nos permitan gestionar nuestras propias emociones y las de los que nos rodean para obtener resultados. Sólo así, generaremos compromiso y visión en las personas de nuestro entorno y optimizaremos su rendimiento personal y profesional, iniciando el proceso, que sin asegurar un resultado eficaz, facilitará el surgimiento de personas con capacidad de liderazgo. Estamos en una época de cambio y desarrollo que debe llegar a nuestras comunidades. Hoy más que nunca hacen faltan líderes que sueñen con un Perú, como lo hacía el Dr. José Antonio del Busto.

Dra. Juana María Huaco García. El Tiempo